Resfriados

Resfriado


Definición

El resfriado es una enfermedad infecciosa vírica leve que afecta a las vías respiratorias altas (nariz, faringe y cuerdas vocales) y a personas de todas las edades. El resfriado también es conocido como catarro o constipado.

Con los cambios bruscos de temperatura, propios del comienzo del otoño, aumentan los casos de resfriado. A pesar de ser un proceso más típico del invierno, también es habitual que aparezca durante el verano, debido a los cambios bruscos de temperatura y como consecuencia del uso de aire acondicionado.

Síntomas

Aunque el resfriado común no tiene cura, los síntomas, generalmente, se resuelven espontáneamente en 7 a 10 días, con algunos síntomas pudiendo permanecer hasta tres semanas.
Los síntomas del resfriado empiezan a manifestarse a los 2 o 3 días después de que se haya entrado en contacto con el virus.

Los síntomas principales son:
• Estornudos
• Secreción nasal
• Dolor de cabeza
• Congestión nasal
• Ojos llorosos
• Picor, dolor o flema en la garganta
• Tos
• Cansancio
• Sensación de malestar general
• Carraspera
• Disminución del apetito
• Dolores musculares
No es raro cierto escozor en los ojos y sensación de presión en los oídos o congestión de la mucosa respiratoria afectada.
Los adultos y los niños mayores con resfriados, generalmente, presentan fiebre baja o simplemente no tienen fiebre, mientras que los niños pequeños a menudo tienen fiebre de alrededor de 38 a 39 grados.

Consejos prácticos

Junto al tratamiento farmacológico de los síntomas, existe una serie de recomendaciones que nos ayudarán a combatirlos:

  • Guardar reposo (no hacer deporte mientras dure el resfriado).
  • Evitar lugares cerrados, cambios bruscos de temperatura y un exceso de ropa de abrigo, que puede dificultar la disipación del calor corporal a través de la piel.
  • Aumentar el consumo de líquidos, pero evitando bebidas muy frías o calientes.
  • Cubrir la garganta y la boca, no forzar la voz y, por supuesto, no fumar.
  • Tomar caramelos para aumentar la producción de saliva y disminuir la sensación de irritación de garganta.
  • No dejar pasar muchas horas sin comer. Hacer hincapié en los desayunos. Seguir la dieta mediterránea que aporta las vitaminas y nutrientes necesarios.
  • Beber líquidos abundantemente (agua, zumos, caldos…), siguiendo recomendaciones del médico especialmente si se padece insuficiencia renal.
  • Ante las pérdidas de apetito asociadas al resfriado, tomar alimentos muy  nutritivos y fáciles de digerir.
  • No beber alcohol: la mezcla de bebidas calientes con alcohol no favorece la recuperación del resfriado (tipo ponche).

 

Medidas preventivas

El resfriado puede prevenirse con medidas higiénicas.
• Desinfectar y limpiar las superficies de contacto común (grifos, pomos de las puertas…) con un desinfectante.
• Al toser o estornudar, taparse la boca y la nariz para evitar contagios.
• Utilizar siempre pañuelos desechables de papel para evitar el contacto con los virus expulsados.
• Evitar fumar. El tabaco produce un efecto irritante sobre las mucosas respiratorias, por lo que puede prolongar y complicar los resfriados • Evitar permanecer en lugares cerrados y llenos de gente durante los periodos de epidemia.
• Protegerse del frío y del calor excesivo. Evitar sudar y los cambios bruscos de temperatura frío-calor, aunque se puede utilizar bufandas y pañuelos alrededor del cuello.
•Mantener una buena higiene personal. Lavarse las manos frecuentemente, mantener limpias las fosas nasales para ayudar a una buena respiración y evitar frotarse los ojos y nariz ante los síntomas de lagrimeo y picor.
•Ventilar diariamente la casa o el lugar de trabajo. Evitar ambientes sobrecargados, sobre todo si hay mucha gente. Lo ideal es conseguir un ambiente húmedo (humidificadores…) para que las mucosas nasales no se resequen.
 

Tratamiento

En la mayoría de los casos el resfriado es de origen viral, es decir producido por virus.
Los antibióticos son ineficaces contra cualquier infección viral, así que solamente serán de utilidad en caso de que el origen sea bacteriano o para tratar cualquier infección bacteriana secundaria.
No existe ni vacuna efectiva ni tratamiento etiológico, por lo que las alternativas disponibles se limitan exclusivamente al control de los síntomas. Existen medicamentos con varios principios activos en un solo producto, pero se han de administrar con precaución e individualizando los tratamientos ya que pueden no ser necesarios todos los principios activos, puede que las dosis no estén siendo eficaces o pueden existir interacciones con otros medicamentos o estar contraindicados.

 

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